1.- Yeasayer. Ambling Alp.
Psicodelia y experimentación para todos los públicos.
2.- The New Pornographers. Moves.
Al buscar "power pop" en el diccionario, viene este tema.
3.- Jonsi. Go Do.
El líder de Sigur Ros despliega toda su positividad.
4.- Arcade Fire. We Used To Wait.
Épica de volar por casa.
5.- The Divine Comedy. At The Indie Disco.
Un credo para el indie discotequero.
6.- Vampire Weekend. Cousins.
Sonidos del mundo llevados a un ritmo frenético.
7.- Crystal Castles. Not In Love.
Robert Smith presta la voz a un tema instantáneo.
8.- Kings of Leon. Radioactive.
El riff de guitarra inicial lo dice todo.
9.- Sleigh Bells. Infinity Guitars.
Guitarras que llevan la voz cantante por encima de la voz cantante.
10.- FM Belfast. Underwear.
Una atmósfera oscura para un tema brillante.
11.- Two Door Cinema Club. Something Good Can Work.
Obliga redefinir el concepto de "música de baile".
12.- The Gaslight Anthem. American Slang.
El punk del siglo XXI suena así.
13.- Galactic. Heart of Steel.
Funk, jazz, rap y rock unidos brillantemente.
14.- Brandon Flowers. Only The Young.
El lado más íntimo de los Killers.
15.- The Black Keys. Tighten Up.
Valdría de bonus track para la BSO de The Wire.
16.- Interpol. Success.
Regreso al viejo sonido de New Order.
17. These New Puritans. We Want War.
Música de videojuego llevada a su máximo potencial.
18.- My Chemical Romance. Na Na Na.
Como el La la la de Massiel, pero en versión punk-rock.
19.- Beach House. Norway.
Potente delicadeza para una canción hechizante.
20.- Band of Skulls. I Know What I Am.
Contundencia y chulería pegadiza.
Lista de reproducción en Spotify.
(La canción 4 no está disponible en esta plataforma).
Etiquetas: Periodismo
Dice la página de Unicef sobre Qatar y el resto de países de la región del Golfo Pérsico:
El abuso de los niños, niñas y mujeres, la baja edad mínima para contraer matrimonio y la deficiente calidad de los programas escolares son motivo de preocupación, pese a que se dispone de pocas estadísticas empíricas sobre esos problemas.
Es un dato que debería conocer el Fútbol Club Barcelona, pues es información que proporciona la primera entidad que ocupó significativamente la camiseta de su equipo de fútbol acerca de la que lo hará como segunda en toda la historia. Se dice desde el club catalán que sus responsables de marketing y los de Nike (la multinacional que confecciona las camisetas azulgranas y sobre la que pesan diversas denuncias por explotación infantil) están trabajando en un diseño que permita combinar los logos de la agencia de la Naciones Unidas para la protección de la infancia y el de la institución qatarí. Tal vez la mejor manera de incluir ambos diseños en el uniforme es colocando el de Qatar en el pecho (concretamente en el lugar en el que se suele guardar la cartera) y el de Unicef en el dorso de la camiseta (en la parte trasera, la que coincide con el culo).
El Barça ha sido el último gran club de fútbol en sucumbir a la tentación de "manchar" su camiseta con publicidad. El penúltimo fue el Athletic de Bilbao, otra entidad a la que se asocian una serie de valores tradicionales más allá de los económicos que imperan hoy en día en el deporte profesional. Los bilbaínos lucen desde hace dos años el logotipo de la refinería Petronor, aunque un poco antes su presidente, Fernando García Macua había ensayado máculas más innocuas al sentimiento como el símbolo del centenario o el logotipo de promoción turística de Euskadi. Para acabar con más de un siglo sin promociones comerciales en su camiseta, el Barcelona también tuvo que idear un plan que permitiera que su masa social fuera aceptando poco a poco la nueva situación y así surgió la oportunidad de Unicef. Con el acuerdo firmado entre los azulgranas y la agencia de la ONU, el Barça conseguía universalizar su imagen con valores solidarios y, al mismo tiempo, preparar el terreno para colocar publicidad en su camiseta. Esta semana el plan ha culminado con la presentación del acuerdo entre el Barcelona y Qatar Foundation, por el que la segunda pagará a la primera 160 millones de euros a cambio de que su imagen aparezca en la camiseta azulgrana durante cinco temporadas. En su primera experiencia con publicidad en la camiseta el Barça quiso catar con Unicef; ahora con Qatar se ha decidido ha dar un buen mordisco con el único sabor del dinero como objetivo.




