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20 de 2011 (canciones españolas)

1.- Nacho Vegas: Lo que comen las brujas.
Nacho Vegas saca su lado más tierno en este cuento de brujas para todas las edades en el que es capaz de ensamblar su profunda con un coro de voces infantiles inspirado en el himno del centenario del Sevilla (aquel que compusiera El Arrebato).

2.- Señor Chinarro: Una llamada a la acción.
El lado más colorido de Antonio Luque luce con esplendor en esta positiva canción que llama a hacer lo contrario a la guerra... y no es la paz.

3.- Vetusta Morla: En el río.
Dominio absoluto de un lirismo profundo y euforizante de bella factura con una producción impecable en la consolidación de los madrileños como uno de los grandes.

4.- The New Raemon: Lo bello y lo bestia.
El prolífico Ramón Rodríguez vuelve a dejar una perla con este tema en el que el preciosismo y la furia se dan la mano.

5.- El columpio asesino: Toro.
Lo que empieza casi como un ejercicio de spoken word y sintetizadores desemboca en un pegadizo estribillo con el que se pretede provocar el baile, tanto de palabra como de acto.

6.- Iván Ferreiro: Canción de amor y muerte.
Una bella canción de amor a la que no se la puede tildar de cursi... aunque solo sea por que habla de una zombi.

7.- Fernando Alfaro: Gol psicológico.
Instrumentos que, aparentemente, suenan desordenados y una letra que, falsamente, se presenta con una cierta absurdidez dan como resultado un tema extrañamente atractivo.

8.- Maga: Frío.
Pese a abrazar cada vez más la convencionalidad, es en el terreno de lo extraordinario donde los sevilanos dan sus mejores resultados, como en esta corta canción, de originalidad estructura basada en percusión-guitarra-percusión.

9.- Bunbury: Llévame. 
Bunbury ha volcado su inspiración en versionar clásicos latinoamericanos como este, dotándolos de un gran cuerpo gracias a su personalísimo estilo rockero.

10.- La Casa Azul: Sucumbir.
Estribillo pegajoso y ritmo frenético para una canción cuyo encanto reside en que no se toma demasiado en serio a sí misma.

11.- Manel: Boomerang.
Lejos de ser un lastre, el cantar en catalán es hoy en día una ventaja gracias a grupos como Manel, que en esta canción hacen del costumbrismo y el ritmo sus mejores armas.

12.- Sidonie: El bosque.
Rock psicodélico sin caer en excesos para la canción más pegadiza de lo último de Sidonie.

13.- Christina Rosenvinge: Canción del eco.
Delicada historia mitológica que sienta como un guante a la voz de una Christina Rosenvinge que no para de crecer disco a disco.


14.- Supersubmarina: Kevin Mc Alister.
Tras la gloria del disco de debut, estos jienenses recuerdan con un EP lleno de furia que su éxito no es flor de un día.

15.- Nudozurdo: Prometo hacerte daño.
Sonido suicio y constante, para entrar en trance, en un tema que apabula en sus primeras escuchas.

16.- Mendetz: Plasticine.
Reyes de la mezcla entre la electrónica y el rock, Mendetz regalan un sonido propio inconfunduble.

17.- Ornamento y delito: Bono es dios.
Ira encapsulada en una canción con toques punk y sin concesiones.

Debut de lujo nacido para ser coreado en las discotecas indies a la hora del cierre.

19.- Manos de topo: Tus siete diferencias.
La particular forma de cantar de Miguel Ángel Blanca suele causar detractores a este grupo, pero en temas tan redondos como este, el ritmo y la letra logran imponerse sobre cualquier lastre.

20.- Odio París: Uno de noviembre.
Aunque parezca lo contrario, no son Los Planetas, pero tienen buena parte del encanto de lo que parece un grupo tributo a los granadinos.

20 de 2011 (canciones extranjeras)

1.- PJ Harvey: In The Dark Places.

Aparecido a comienzos de año, a 2011 le sobraron 11 meses para encontrar el que, probablemente, fuera el mejor disco del año. Una Polly Jean menos rockera pero más profunda que crea inquietantes atmósferas con el tema de la guerra como principal referente.

2.- The Black Keys: Lonely Boy.

La mezcla de soul y rock alcanza su culmen con unas potentes guitarras con efectos tan enérgicos como bailables.

3.- Miles Kane: Come Closer.

El Neo-noir no es solo cosa del cine. Miles Kane se pone a la altura de su colega Alex Turner (Arctic Monkeys) pero con una apuesta retro que recuerda al rock británico clásico de los sesenta.

4.- Foster The People: Pumped Up Kicks.

Sonidos juguetones y voz sintetizada en una propuesta mucho menos liviana de lo que puede parecer en una primera escucha.

5.- The Vaccines: If You Wanna.

Éxito instantáneo gracias a un estribillo repetitivo que reúne todos los requisitos de un buen tema de pop-rock.

6.- The Strokes: Undercover of Darkness.

De lo poco rescatable del último y mediocre disco de los de Julian Casablancas, esta canción mantiene las señas de identidad del sonido de los mejores Strokes.


Homenajear a los 80 no es hacer música como se hacía en esa década. Es saber fusionar la esencia de aquellos tiempo con el sonido actual, y Anthony Gonzalez lo logra usando desde toques electrónicos hasta saxos desaforados.

8.- Florence + The Machine: What The Water Gave Me.

Resueltas de un plumazo las dudas sobre si Florence se iba a quedar en un "One Hit Wonder", su segundo disco tiene grandes temas como este, llenos de épica euforizante.

9.- Foo Fighterss: Walk.

No agotan la fórmula que les convirtió en una de las bandas más enérgicas del mundo. Rock potente sin descuidar las melodías y, en los videoclips, el sentido del humor.

10.- Patrick Wolf: The City.

La línea que separa la música alegre y positiva de lo hortera es muy fina, pero Patrick Wolf permanece en el lado de lo exitoso.

11.- The Wombats: Jump Into The Fog.

Descaro contenido  para una banda que parece haberse estancado pero que sigue creando grandes canciones.

12.- Lana del Rey: Video Games.

Lana Rey ofrece un toque suave y dulce que la ha servido para encandilar a la crítica especializada (mejor canción de 2011 para el NME).

13.- The Pains Of Being Pure At Heart: Heart In Your Heartbreak.

La moda "Low-Fi" sigue en pie. El minimalismo triunfa a partir de una propuesta sencilla en la que las pretensiones nunca son un lastre.

14.- John Maus: Hey Moon.

Hay canciones que, lejos de explotar, implosionan. Piano, voces de fondo con 'rever' y una cadencia de ritmo plano dan como resultado una pieza tan oscura como favorable a la introspección.

15.- The Horrors: I Can See Through You.

Un rayo de sol en el oscuro planteamiento de The Horrors, a la estela de los Cure más dináminos.

16.- Kakkmaddafakka: Restless.

Indie discotequero de los que se inyectan en el cuerpo y, durante 3 minutos, uno no es capaz de sacarselo de encima más que moviéndose y moviéndose.

17.- Justice: Civilization.

La música electrónica también puede ser profunda y con mensaje sin alterar su caracter dinámico, como vuelven a demostrar Justice.

18.- Clap Your Hands Say Yeah: Maniac.

Pop optimista, pegadizo, de los que arrancan una sonrisa y un constante movimiento de pies.

19.- Fleet Foxes: Helplessness Blues.

Folk country con máxima hermosura, Fleet Foxes se coloca a la estela de los venerados Wilco con un sello propio.


Los otrota virtuosos del ruido nadan ahora entre Queen Of Stone Age y The Smiths. Menos autenticidad pero la misma solvencia.

Playlist de la lista en Spotify.

El valor del equilibrio


En este momento Nacho Vegas congrega a un gran número de oyentes seduciendo a adeptos entre su habitual público del mundo indie y rascando cada vez más en el universo del mainstream. No resulta demasiado comercial para los del primero ni demasiado diferente para los del segundo. Así se explica que sea capaz de colgar el cartel de no hay billetes durante dos días consecutivos en la Joy Eslava y atreverse con un tercero en el Teatro Circo Price ante cerca de 1.500 personas. El boca a boca ha hecho cada vez más popular a un artista que evoluciona con los años, desde un discurso intenso, oscuro y dramático hacia composiciones más luminosas y directas. Afortunadamente es Nacho Vegas el autor de su propia evolución. La honestidad artística del asturiano destierra cualquier duda sobre si trata de venderse al dictado de lo comercial pasando de la densidad de canciones de 7 y 8 minutos a temas de 3 o 4 repletos de estribillos coreables. Probablemente esta transición se deba a un cambio en su propio horizonte vital, que parece más limpio de venenos artificiales y de episodios tormentosos. Ahora Nacho Vegas se pasa sus conciertos bebiendo un botellín de agua mineral y concentrado en ejecutar las canciones de la manera más brillante posible. En la terna de actuaciones que acaba de protagonizar en Madrid él y su banda han sonado a la perfección, como si hubieran conectado el CD y le hubieran dado al play. Sonido desnudo, porque escénicamente Nacho Vegas no aporta nada. Es hierático, apenas se mueve del sitio mientras actúa y las interacciones con el auditorio son escasas. Tampoco le preocupa que entre dos canciones hayan 30 segundos de silencio mientras coordina algún detalle con los músicos. Aun a costa de generar ciertas pausas anticlímax, todo el esfuerzo se concentra en la canción. En esta gira predominan las del último disco, La zona sucia, más aptas para el jolgorio popular que las de etapas anteriores. ‘Lo que comen las bruja’, ‘Perplejidad’ o ‘La gran broma final’ y otras composiciones anteriores, como ‘Michi Panero’ o ‘Va a empezar a llover’(que ya dejaban ver hacia dónde se dirigía su carrera) funcionaron muy bien ante la audiencia, a pesar de que la emoción del respetable no encontrara réplica en los causantes. Solo en ‘El mercado de Sonora’, la que cierra el bis, la banda se permite alguna licencia a ritmo de distorsión y final abrupto (tan abrupto que ni siquiera salen a despedirse del público). Han cambiado las canciones, pero no la actitud del gijonés, cuya timidez le impide convertirse en el frontman que algunos de los asistentes a sus conciertos esperan. Mientras que el nuevo público casa mejor con las nuevas canciones, Nacho Vegas parece seguir encontrándose más cómodo con los viejos temas. Cuando toca ‘Hablando de Marlén’ o ‘Canción de Palacio #7’, el artista brilla mientras el público calla a la espera de algún estribillo más que corear. Es lo que tiene andar entre dos espectros tan diferentes. Hasta ahora lo hace con equilibrio, pero resultará difícil que, con el transcurso del tiempo, Nacho Vegas no acabe resultando demasiado comercial para los indies y demasiado diferente parael mainstream.

20 de 2010 (canciones españolas)

1.- Nacho Vegas & Manel. Con un beso me bastó.
 Tremenda versión del tema de The Wave Pictures con la hondura de Nacho Vegas y la alegría de Manel.

2.- Supersubmarina. Supersubmarina.
Indie con capacidad para trascender al mainstream gracias estribillos tan poderosos como este.

3.- The New Raemon. Te debo un baile.
Un sonido minimalista capaz de maximizar sensaciones.

Grabado con la colaboración de Vetusta Morla, el tema se contagia de la fuerza y la alegría del grupo de Tres Cantos.

5.- Lori Meyers. Mi realidad.
Un nuevo himno para el indie nacional siguiendo los cánones de éxitos anteriores de los granadinos como Alta fidelidad o Luces de neón.

6. Hola A Todo El Mundo. A Movement Between These Two.
Un tema largo (más de 7 min.) capaz de atraer la atención gracias a la riqueza de sus sonidos.

7.- Los Planetas. No sé cómo te atreves.
Escapando del influjo flamenco del disco esta canción consigue retomar el puro pop de Los Planetas, bien respaldados por La Bien Querida.

8.- Tachenko. Escapatoria.
Por pegadizo, de ese que resulta fácil de escuchar y difícil de componer sin caer en la insustancialidad.

9.- Marlango. The Answer.
Las maternidades y paternidades han transformado al grupo en un conjunto feliz y positivo. Incluso Rufus Wainwright suena alegre en esta canción.

10.- Havalina. Tu ciudad.
Rock oscuro con poderossas guitarras y una voz inquietante.

11.- Pauline en la Playa. Un muelle.
Es como volver a los años 90 y recordar las primeras voces femeninas de los grupos españoles de la escena independente.

12.- Triangulo de Amor Bizarro. De la monarquía a la criptocracia.
Entre los bizarros temas de est grupo es posible encontrarse de todo, incluido hits bailables como este.

13.- Ix! Avui si.
Una joya en catalán con una cuidada producción detallista.

14.- Nothink. In a Row.
Reyes españoles de esa mezcla entre el grunge y el punk-rock, Nothink sigue saliéndose del camino marcado.

15.- Maga. La balsa.
Menos complejidad de la que nos tienen acostumbrados aunque sin perder el lirismo marca de la casa.

16.- Klaus & Kinski. Ya estaba así cuando llegué.
Si la niña de Poltergeist cantara y tuviera un buen grupo sonaría más o menos así.

17.- Iván Ferreiro. Paraísos perdidos.
Gran sentido del ritmo en una canción que resume el saber hacer de Iván Ferreiro.

18.- La Habitación Roja. Voy a hacerte recordar.
No da tregua desde el comienzo hasta el final.

19.- Nacho Umbert & La Compañía. Colorete y quitasueños.
Meditabundo contador de historias, Nacho Umbert recuerda al mejor Sr. Chinarro.

20.- El Guincho. FM Tan Sexy.
La crítica se ha rendido a sus pies. Hay que reconocerle la capacidad para crear un sonido único en este país. (Salvo el 1, no disponible en esta plataforma).

(La canción 1 no está disponible en esta plataforma).

20 de 2010 (canciones extranjeras)

1.- Yeasayer. Ambling Alp.
Psicodelia y experimentación para todos los públicos.

2.- The New Pornographers. Moves.
Al buscar "power pop" en el diccionario, viene este tema.

3.- Jonsi. Go Do.
El líder de Sigur Ros despliega toda su positividad.

4.- Arcade Fire. We Used To Wait.
Épica de volar por casa.

5.- The Divine Comedy. At The Indie Disco.
Un credo para el indie discotequero.

6.- Vampire Weekend. Cousins.
Sonidos del mundo llevados a un ritmo frenético.

7.- Crystal Castles. Not In Love.
Robert Smith presta la voz a un tema instantáneo.

8.- Kings of Leon. Radioactive.
El riff de guitarra inicial lo dice todo.

9.- Sleigh Bells. Infinity Guitars.
Guitarras que llevan la voz cantante por encima de la voz cantante.

10.- FM Belfast. Underwear.
Una atmósfera oscura para un tema brillante.

11.- Two Door Cinema Club. Something Good Can Work.
Obliga redefinir el concepto de "música de baile".

12.- The Gaslight Anthem. American Slang.
El punk del siglo XXI suena así. 

13.- Galactic. Heart of Steel.
Funk, jazz, rap y rock unidos brillantemente.

14.- Brandon Flowers. Only The Young.
El lado más íntimo de los Killers.

15.- The Black Keys. Tighten Up.
Valdría de bonus track para la BSO de The Wire.

16.- Interpol. Success.
 Regreso al viejo sonido de New Order.

17. These New Puritans. We Want War.
Música de videojuego llevada a su máximo potencial.

18.- My Chemical Romance. Na Na Na.
Como el La la la de Massiel, pero en versión punk-rock.

19.- Beach House. Norway.
Potente delicadeza para una canción hechizante.

20.- Band of Skulls. I Know What I Am.
Contundencia y chulería pegadiza.

Lista de reproducción en Spotify.
(La canción 4 no está disponible en esta plataforma).

9 del 09 (canciones extranjeras)

1.- Kasabian. Underdog.
Kasabian lleva la psicodelia de los 60 hacia el siglo XXI con un potente riff de guitarra imborrable.

2.- Animal Collective. Lion in a Coma.
Pop de lo más experimental, casi abstracto, con una variedad de sonidos capaz de crear un ambiente de lo más exótico.

3.- Arctic Monkeys. Crying Lightning.
Los de Sheffield demuestran que apostar por un sonido más oscuro y pausado no tiene por qué significar perder un ápice de magnetismo.

4.- Grizzly Bear. Two Weeks.
Un poco folky, un poco sonido ‘The wonders’... Tan difícil de definir como fácil escuchar.

5.- Gossip. Heavy Cross.
Esto vendría a ser al rock indie lo que ha supuesto para el gran público el I gotta feeling de Black Eyed Peas; un levantador de ánimos.

6.- Them Crocked Vultures. New Fang.
Juntando al líder de Foo Fighters, a la voz de Queens of Stone Age y a un guitarrista de Led Zeppelin tenía que salir algo como esto.

7.- Telekinesis. Coast of Carolina.
Suelo desconfiar de las canciones que me enganchan a la primera escucha, pero esta es una excepción.

8.- Metric. Help I’m Alive.
Pura fantasía aplicada al sonido.

9.- Placebo. For What is Worth.
No podía faltar en la lista uns clásicos que se muestran así de contundentes en este tema.

9 del 09 (canciones españolas)

1.- Love of lesbian. Segundo asalto.
Tanto por el título como por la fuerza de la percusión me recuerda a "Segundo premio" de los Planetas. Energía emocional in crescendo.

2.- L.A. Hands.
Este mallorquín, de nombre Luis Alberto, es la sorpresa del año. Grandes melodías con una voz que recuerda a la de Eddie Vedder, cantante de Pearl Jam.

3.- Sidonie. En mi garganta.
Nunca me gustó Sidonie, pero en poco más de dos minutos cambié mi opinión por culpa de este tema que engancha desde la primera escucha. 

4.- La bien querida. De momento abril.
Si mezclaramos el embrujo de Pastora con la melosidad de Nosoträsh tendríamos esto. Una sonrisa en forma de canción.

5.- The Sunday Drivers. My plan.
Si en lugar de Toledo fueran de Bristol, estarían arrasando por todo el mundo. Aquí se marcan un tema que podrían haber firmado los mismísimos Franz Ferdinand.

6.- Mamut. Amanece en Pekín.
No suele ser habitual encontrar tanta variedad de sonidos tan bien escogidos en un grupo indie español. Pop alegre de patio de colegio capaz de saltar al gran público. 

7.- Pereza. Amelie.
Todo lo bueno de un disco discreto se concentra en esta canción que suena a Calamaro antes incluso de que el gran Andrés comience a cantar.

8.- Delorean. Deli.
El rock para pista de baile 'made in Spain' vive un momento espectacular con grupos como Mendetz, We are standard o los propios Delorean. Este tema lo certifica.

9. Quique González. La luna debajo del brazo.
Es más de los mismo, pero sigue gustando. Quique González es el maestro indicado para poner la nota intimista a esta lista.

The Killers, matadores en el Palacio de Deportes de la Comunidad de Madrid

Cuando el asesinato es consentido no hay crimen ni afectando a 15.000 personas. Ese es el número de ‘víctimas’ que rebosaron ayer el Palacio de Deportes de la Comunidad para asistir a un esperadísimo concierto de The Killers que resultó ser la crónica de un éxito anunciado. Ante un público especialmente predispuesto al goze, el cuarteto de Las Vegas logró no defraudar las altas expectativas que se habían levantado, lo cual es decir mucho, pues los norteamericanos desembarcaban en Madrid con la vitola de ser el grupo del momento.
Con tan sólo dos discos los Killers llegaron a la élite de la música gracias a un sonido que combina, entre otros elementos, glam-rock de los setenta, elementos electrónicos de los ochenta y vibrantes melodías del brit-pop de los noventa. Esta mezcla entre Bowie, New Order y Oasis convenció desde el principio a la crítica y al público más entendido. Pero para llegar a la categoría de estrellas del siglo XXI les faltaba el respaldo de la masa, algo que han conseguido con su último trabajo pese a resultar el más flojo de su discografía. Ahora suenan en las radiofórmulas, sus canciones se descargan como politonos y la bonita jeta del vocalista cubre carpetas de adolescentes. Para disfrute de estos nuevos seguidores el concierto se abrió con 'Human', el sobreexplotado sencillo con el que le ha conocido el fenómeno fan. “Somos los Killers y estamos para serviros” anunció Brandon Flowers en un aceptable castellano. Como suele ocurrir, aunque en este caso más que en el resto, es en el cantante en dónde reside todo el atractivo escénico de la banda. Su carisma contrasta con la medida apatía de sus compañeros, que se limitan a tocar como cualificados funcionarios del rock. En cuanto a espectáculo visual se refiere, el grupo podría llamarse perfectamente ‘Brandon y sus floreros’.

Ritmos sin compasión
No había duda de que la gente quería saltar y corear. La energía con la que fue recibida la primera tanda de temas, unida al asfixiante calor que reinaba en la pista, fue haciendo mella en un público que quedaba exhausto desde el comienzo. Los parones entre canción y canción, que en cualquier otro concierto serían anticlimáticos, servían aquí de agradecido descanso para un respetable que se desgañitaba cantando piezas como 'Somebody Told Me' y sudaba a chorro bailando piezas como la versión de 'Shadowplay' de Joy Division. Según avanzaba la velada, 'A Dustland Fairytale', 'Sam´s Town' y 'Read My Mind' prometían un cierto relax acústico. Sin embargo, la banda traicionaba tales sensaciones rematándolos con finales apoteósicos. Para el último tramo quedaron reservadas dos de las principales joyas de su repertorio: 'Mr. Brightside' y 'All The Things That I´ve Done'. Tras una brevísima pausa y en medio de los futboleros gritos de "oé oé oé", los Killers volvían al escenario para tocar un bis que culminába con el rotundo 'When We Were Young'. Tan satisfecho como agotado, al público víctima de este huracán musical no le quedaron ganas de pedir más. Era momento para descansar en paz.

Setlist
-Human
-This Is Your Life
-Somebody Told Me
-For Reasons Unknown
-I Can't Stay
-Joy Ride
-Bling (Confession of a King)
-Shadowplay
-Spaceman
-Smile Like You Mean It
-A Dustland Fairytale
-Sam's Town
-Read My Mind
-Mr. Brightside
-All These Things That I've Done

-Bones
-The World We Live In
-Jenny Was a Friend of Mine
-When You Were You

El fantasma del Festimad 2009

Si los festivales, como los seres vivos, nacen, crecen, se reproducen y mueren, podemos asegurar que Festimad ya cubrió todo su ciclo vital. La otrora mítica cita madrileña, por la cual han desfilado grupos de la talla de Radiohead, Rage Against The Machine, Metallica, Los Planetas, Smashing Pumpkins o Cypress Hill, entre otros, es un cadáver cuya brillante historia le impide desaparecer del todo. La recién presentada edición de 2009 será la de un festival fantasma, y no sólo por la culminación del lento declive en sus carteles. Festimad ya no existe. Sin sede física propia, el plan de este año es el de configurar su programación a través de los conciertos que habitualmente se programan en las salas de música en vivo de la capital. Según los organizadores se trata de “una vuelta a los orígenes” y “una apuesta por los grupos noveles”; para el resto, en cambio, parece un definitivo paso atrás y la consecuencia de una incapacidad para atraer a bandas consagradas. Es cierto que la crisis económica afecta y mucho a los festivales (Sinnamon ya ha anunciado que el Summercase de este año no se celebrará), pero resulta que el presupuesto para la presente edición es el mismo con el que se contó en 2008. La Comunidad de Madrid ha vuelto a aportar 100.000 euros. Con esa cifra, hace un año dio para contratar a grupos internacionales de segunda fila, pero aún con cierto tirón como Linkin Park o Lost Prophets, así como a la banda de Emir Kusturica o al rapero El Chojin. Hoy, los banderines de enganche presentados son Moriarty y Josete, bastante más desconocidos. El 1 y 2 de mayo repectivamente, estos artistas estarán apadrinando a los participantes en un concurso de talentos que se celebrará en el Círculo de Bellas Artes y que se concibe como el plato fuerte del festival. Para quién no los conozca, Moriarty es un grupo francés que se mueve entre el folk y el rock al estilo de los nacionales J.F. Sebastian (que seguro hubieran salido más baratos) y Josete es un cantante de Pan Bendito (vecino de la Excepción) que mezcla pop y flamenco con un sonido similar al de El Barrio. Sin entrar en valorar la calidad de ninguno de ellos, no parece que sus nombres vayan a cumplir una de las funciones atribuidas a los cabezas de cartel en este tipo de espectáculos: atraer a público para que conozcan al resto de artistas.


La oferta musical se completa con bandas habituales del circuito de salas madrileñas como No Aloha, otras de la escena indie nacional como los donostiarras La buena vida o grupos extranjeros, de los que no suele ser raro ver en nuestro país, como Straijackets. Estos y otras bandas actuarán en El Sol, Moby Dick y otros escenarios sin que su presencia suponga nada excepcional para la vida musical de la ciudad. Para hacerlos coincidir con las fiestas del 2 de mayo, los conciertos etiquetados como parte del Festimad se prolongarán del 24 de abril al 9 de de mayo, aunque se pueden disfrutar de ellos antes y después durante todo el año aunque sin la marca festivalera. Cabe preguntarse si, para esto, no sería mejor ahorrarse esos 100.000 euros y esperar a que lleguen tiempos mejores.

8 del 08 (canciones extranjeras)

1.- Sons & Daughters. Darling.

2.- The Killers. Dustland Fairytale.

3.- MGMT. Time to pretend.

4.- Kaiser Chiefs. Never miss a beat.

5.- Death Cab for Cutie. I will possess your heart.

6.- Glasvegas. Geraldine.

7.- Lykke Li. I´m good. I´m gone.

8.- Il Genio. Pop porno.

8 del 08 (canciones españolas)

1.- DePedro. Equivocado.

2.- Iván Ferreiro. Más de una vez.

3.- Vetusta Morla. Copenhague.

4.- Lucas 15. Teresina.

5.- Bunbury. Bujías para el dolor.

6.- Lori Meyers. Luces de neón.

7.- Russian Red. Cigarettes.

8.- La cultural Solynieve. La reina de Inglaterra.

El rey - Coque Malla

He vuelto a soñar
que no estaba encerrado,
pude respirar
y montar en mi caballo.
Soy extraño pero soy el rey.

Tuve que salir,
saludar con esta mano
y les sonreí,
no quería hacerles daño.
Soy huraño pero soy el rey,
yo soy el rey, yo soy el rey, yo soy el rey, yo soy el rey.

Me trataron mal,
me querían dar la espalda,
tuve que matar
con mis manos, con mi espada.
No soy malo pero soy el rey, yo soy el rey, yo soy el rey, yo soy el rey, yo soy el rey.

Te invité a cenar,
tú estabas asustada.
Me sentía mal,
por tenerte encerrada.
Soy tu amo pero soy... yo soy el rey,
yo soy el rey, yo soy el rey, yo soy el rey, yo soy el rey, yo soy el rey, yo soy el rey.

Tuve que abdicar.
No quería más batallas.
La puerta de atrás, no estaba vigilada.
Soy un hombre y ya no soy... no soy el rey.
No soy el rey, no soy el rey, no soy el rey, no soy el rey, no soy el rey, no soy el rey, no soy el rey, no soy el rey.

Hoy volví a soñar,
que no estaba encerrado.
Pude respirar
y montar en un caballo.
Es extraño,
ya no soy el rey.

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Para todo aquel que al escuchar el dueto de Iván Ferreiro y Coque Malla en la sala El Sol se pregunte de dónde viene este tema, se trata del corte 7 del disco de Coque 'Sueños' (2004).

Bunbury apuesta por el Rock & Roll en el Palacio de Deportes

"Si hay alguien a quien no le guste el rock, esto le va a doler". Con esta frase que servía de introducción a 'Bujías para el dolor', la canción más contundente de su último disco, Bunbury dejaba claro en qué onda se encuentra actualmente. Una onda claramente expansiva, marcada por las potentes vibraciones de unas guitarras que han sustituido a violines y trompetas de anteriores espectáculos. El que fuera líder de Héroes del Silencio ha vuelto a sus orígenes, pero con la alforjas llenas de sonidos. En este largo viaje de retorno Bunbury ha transitado, entre otros caminos, por el alma del soul, por la pose del cabaré o por el peso del folk, haciendo suyos todos los estilos a la vez que él mismo se entregaba a ellos.
Así quedó demostrado ante un Palacio de Deportes prácticamente lleno en lo que era su regreso a Madrid tras un par de años de silencio en la capital. Aunque la excusa del concierto fuera la reciente salida al mercado de Hellville de Luxe, lo cierto es que la velada de ayer poco se pareció a la típica presentación de disco. Los nuevos temas no fueron, ni mucho menos, mayoría en el repertorio que brindó el artista aragonés a un enfervorecido público. Más bien pareció un acto de auto-afirmación, sólo posible en alguien con una trayectoria tan rica como la suya. Y es que a pesar de esa apariencia que le coloca por encima del bien y del mal, parece que han hecho mella en el ánimo, todos los dardos que ha recibido en forma de acusaciones de plagio. Bunbury encontró en el escenario un diván en el que enjugar sus amarguras y su público tuvo la enorme fortuna de aprovecharse de ese afán por reivindicarse mediante la vía de los hechos, como el mayúsculo artista que es. Disfrutó su concurrida parroquia y disfrutó el músico, que mostró su agradecimiento con dos bises y un regalo final inesperado. Tras las notas del clásico '...Y al final' que echa siempre el cierre a sus actuaciones, Bunbury se puso más íntimo y, en formato casi acústico, obsequió al público con un par de canciones más. Cuando las luces se encendieron y la banda se despidió definitivamente habían transcurrido casi tres horas de eléctrico show. Y es que se vio agusto a Bunbury durante todo el concierto, más hablador y comunicativo que de costumbre. El nuevo combo que ha formado funciona, lo cual le sirve para ensayar nuevas versiones de temas clásicos en su repertorio como 'Extranjero', 'Infinito" o 'El rescate'. Hubo incluso una canción de Héroes del Silencio. Pese a los gritos de siempre provinientes de sus seguidores más nostálgicos, solicitando los grandes clásicos de la banda, no fue ni 'Maldito duende', ni 'Entre dos tierras'. La canción elegida para extender el mensaje de este apóstol de la música fue 'Apuesta por el Rock&Roll'. Toda una declaración de intenciones.

Bunbury - Hellville de Luxe

Enrique Bunbury debe estar pasando un momento personal muy dulce. Al menos eso se desprende de las sensaciones que deja su último trabajo de estudio, Hellville de Luxe. El título, tomado del nombre de la casa que el artista posee en el Puerto de Santa María, es significativo por sí solo. Bunbury parece haber sentado la cabeza, encontrando en Cádiz un remanso de paz donde desterrar aquel estrés que le hizo bajarse de un escenario en Zuera hace tres años, en el que resultó ser el último concierto con su anterior banda, El Huracán Ambulante. El último trabajo en solitario del aragonés parece fruto de ese nueva calma de la que disfruta. Bunbury confiesa haber compuesto el disco "buscando la rutina, como si tuviera una vida normal, un trabajo continuado". Al final, el resultado son buenas canciones, pero por debajo de la brillantez de anteriores composiciones. Se vuelve a cumplir un principio del arte que pocas veces falla y que dice que la inspiración brota mejor de episodios turbulentos que de capítulos plácidos. Al menos es lo que hacen pensar unas letras, en su mayoría, bastante positivas y optimistas. Pero en Hellville de Luxe se ha perdido cierta capacidad de emocionar, de desgarrar el alma con los sonidos y las letras, tan presentes en Pequeño (1999) o El viaje a ninguna parte (2004). En su favor hay que decir que es un disco que ganará enteros en directo pues es más 'guitarrero'. Se acabaron aquellos aires de cabaré, produciéndose una vuelta a un sonido que recuerda bastante a Héroes del Silencio, sobre todo, en las primeras canciones del disco. 'El hombre delgado que no flaqueará jamás', 'Bujías para el dolor' o 'Hay muy poca gente' dan muestra de ello.
Como decía, tal vez la felicidad haya mitigado la creatividad de Bunbury, lo cual explicaría las polémicas sobre posibles excesos a la hora de utilizar frases de otros artistas. Pero hay que tener en cuenta que el disco de un Bunbury 'tuerto' es mucho más interesante que lo que puedan hacer la mayoría de artistas que pueblan un panorama musical que anda algo ciego en el Reino de España. Además la experiencia nos dice que hay que confiar en que el carismático cantante regrese en próximos trabajos a las cotas de excelencia a las que nos tiene acostumbrados en su ya larga carrera pues, como dice en una de sus canciones 'Todos lo haremos mejor en el futuro'.

Murmur - Foot to the floor

Cantan en inglés porque su vocalista es británico, pero la banda es madrileña. Acaban de sacar 'My Glass Isn’t Half-Full, It Isn’t Half-Empty, It’s Broken', título que ya da una idea de por dónde van. Son algo melancólicos, sí, pero un poco de tristeza a veces te alegra la vida. El siguiente vídeo pertenece a un tema de su primer disco. Gran canción.

Maga - Diecinueve

El post número cien se merece algo así. La única canción que me impide asegurar que en el mundo de la música es estúpido hablar de "mejor" o "peor", que la perfección no existe, que no hay verdades absolutas. Diecinueve es simplemente...

Los artistas no mueren

Cualquier muerte es trágica, aunque si sobreviene antes de los cuarenta resulta aún más desgarradora. Sólo los íntimos de aquel que deja este mundo pueden saber lo que les duele la pérdida. El resto nos quedamos en el lamento por un pesar ajeno que somos incapaces de percibir. Pocas frases como “te acompaño en el sentimiento” resultan más falsas. Nadie puede acompañar a nadie en un sentimiento que no siente.
Es difícil decir adiós a alguien al que jamás dedicaste un hola. Ayer falleció Sergio Algora, poeta y músico aragonés al que nunca conocí. A lo que sí he tenido la oportunidad de acercarme es a parte de su obra. Sergio lideró grupos como ‘El niño gusano’ o ‘La Costa Brava’. Aunque ni su creador, ni sus ejecutantes, ni sus oyentes lo sean, todas las canciones serán inmortales y podremos seguir disfrutándolas. Los artistas no mueren, sólo dejan de crear.

Sons & Daughters - Darling

Un claro ejemplo de efectividad (que no efectismo) en música de la mano de este sorprendente grupo escocés.

Fantasma#3 - Vivir

Hace algo más de un año tres músicos inquietos se juntaron para enrrollar sus creatividades bajo el nombre de Fantasma#3. El resultado no acabó en boda, pues cada uno sigue con sus proyectos anteriores (Pau Roca con La Habitación Roja, Julio de la Rosa con El Hombre Burbuja y Sergio Vinadé con Tachenko), pero nos dejaron un retoño en forma de magnífico disco llamado 'Los amores ridículos´ que no me cansa por mucho que lo escuche.

Perfecta imperfeccion (Ivan Ferreiro en La Riviera)


Los fieles seguidores de Iván Ferrerio se cuentan por legión. Fieles, porque así se les puede denominar tras el disco que sacó con Los Piratas en 1997 (“Manual para los fieles”) pero, sobre todo, porque se muestran como tales. El pasado jueves y viernes llenaron por completo La Riviera de forma consecutiva para escuchar las canciones del nuevo trabajo del gallego, “Mentiroso mentiroso”. Iván se ha ganado a pulso esa fidelidad con su buen hacer musical, con su sinceridad y con el respeto con que trata a sus seguidores. Es fácil escuchar a los cantantes decir que se deben a su público, pero pocos como Iván Ferreiro lo demuestran. La admiración se mezcla con el cariño al artista hasta alcanzar importantes cotas de incondicionalidad. Ello puede llevar aparejado una cierta condición acrítica sobre sus trabajos y actuaciones.
Lo digo porque el concierto del pasado viernes distó mucho de ser perfecto. Iván pareció estar cansado, sobre todo al principio de la actuación, y algo embriagado por los “humos del pequeño saltamontes”. El sonido tampoco fue espléndido. Su voz y la de algún invitado que subió a cantar con él no se escuchaban bien. Y sin embargo fue un gran concierto en el que la gente disfrutó de casi dos horas y media de música sincera. Sus fieles perdonan a Iván casi todo porque se lo ha ganado a lo largo de su carrera. Si se equivoca a mitad de un solo de teclado cantando 'Rocco Sigfredi' lo único que se escuchan son aplausos y gritos de ánimo. Ningún silbido. El público valora lo auténtico, con sus virtudes y defectos porque eso es el secreto del éxito de Iván Ferreiro: sinceridad y belleza por encima de todo. Evidentemente ambos ingredientes sin calidad no servirían de nada. Tras dos trabajos más austeros, “Mentirosos, mentiroso” persigue un sonido más elaborado y menos maquetero. En la gira, eso se traduce en más músicos. Al inicio de su carrera en solitario, a Iván Ferrerio sólo le acompañaban su hermano Amaro en la guitarra y Karlos Arancegui a la batería. Hoy la banda es el doble, con seis personas en total. Se mantienen los hermanos Ferreiro, a los que hay que sumar al guitarrista Emilio Saiz (que ya había trabajado antes con ellos) y tres fichajes nuevos con gran experiencia en grupos como Sexy Sadie, Amaral o Los Ronaldos: Toni Toledo en la percusión, Ángel. L. Samos en los teclados y Pablo Novoa con otra guitarra. El resultado tiene su cara y su cruz: mejor ejecución musical a costa de menor intimidad. Más contundencia en detrimento de algo de delicadeza. Aún así el equilibrio entre ambos polos resulta aceptable. La amplitud de repertorio con el que cuenta el artista permite moverse entre ambos según las canciones. Y es que el repertorio cuenta con treinta y dos temas, que suponen un amplísimo repaso por la discografía en solitario de Iván y que permite incluso algún guiño a su época Pirata. En algunas canciones, se agradece el cambio de registro con respecto a cómo fueron grabadas en el disco. Pequeños arreglos distintos en los temas del último disco que son mayores en los pertenecientes a trabajos anteriores. Como en 'Fotograma', que fue grabada como una intro de apenas un minuto y que en el concierto se transformó en un tema completo. Otro de los atractivos con los que se aderezan los temas llegan de la mano de los siempre esperados invitados especiales. En esta ocasión la estrella fue Coque Malla, que salió a cantar 'Canciones para el tiempo y la distancia'. Lástima que apenas se le escuchara, al igual que a una cantante llamada Adela, que hizo los coros de 'Para mí un pandero'. Por el escenario también desfilaron el gran Suso Saiz a la guitarra y el co-compositor de Magia al acordeón.
En definitiva, que el público disfrutó del concierto porque para eso había ido. También lo gozaron en el escenario, algo que se notó cuando, ya en la despedida, Toni Toledo, el batería, le preguntó a Iván si no podían seguir tocando. Al final, Iván agradeció a los asistentes asegurando que la mitad del espectáculo lo habían hecho ellos al no parar de cantar, y que, por lo tanto, se merecían que se les devolviera la mitad del precio de las entradas. Realmente nadie lo habría reclamado, pues se daban por recompensados con el espectáculo. Por pedir, habrían solicitado, (y de hecho lo hicieron) otra canción más hasta el infinito.