
Es difícil hacer un buen disco, pero aún resulta más complicado mejorar o igualar ese trabajo con el siguiente. 'Nuevos Tiempos' (2005) supuso la consagración definitiva de La Habitación Roja como unos de los reyes del rock indy español. Tras cosechar sus mejores críticas y ampliar enormemente el número de sus seguidores los valencianos editaron un EP llamado 'Dirán que todo fue un sueño' en 2006 en el que sembraban la duda de qué camino iban a seguir: o bien el del pop con el que empezaron o si por el contrario se iban a decantar definitivamente por sonidos más contundentes.
'Cuando ya no quede nada' (que saldrá el próximo 23 de abril) no deja duda. LHR apuesta por el rock con mensaje. Las guitarras suenan más fuertes, los ritmos se acentúan y las letras tienen mucha más mala leche. Hablan de problemas concretos, dejando al lado un cierto lirismo vacío que caracterizaba los inicios del grupo. Aunque también halla hueco para esa faceta más pausada y preciosista que caracteriza temas como "Los amantes y la paz", lo que mandan son melodías de fuerza sobre las que viajan mensajes con recados para unos cuantos. Canciones cortas que producen tal estallido que no permiten a uno ni respirar (Tened piedad del expresidente), otras con finales instrumentales fantásticos( Cuando ya no quede nada), estribillos hipnóticos (No hay dinero)...
En definitiva un disco que engancha desde la primera escucha, algo que no ocurría con sus anteriores trabajos. 'Cuando ya no quede nada' le sirve a LHR para aumentar su nómina de himnos y conseguir así unos directos electrizantes en el que el público coree aún más sus canciones. De momento ya han avanzado algunas fechas de presentación del disco aunque para que visiten Madrid aún habrá que esperar.
Te gustará... si te gusta una mezcla entre The White Stripes o los Foo Fighters (por ejemplo)
Cortes: 4.- Tened piedad del expresidente (recadito para el del bigote) y 5.- No hay dinero (Las canciones llegan tarde pero están de nuestra parte).
Valoración: 4 sobre 5.

Luis Aragonés ha dirigido durante su ya larga trayectoria a multitud de equipos en primera división: Atlético de Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Betis, etc. Ningún entrenador en activo puede comparar su historial en los banquillos. Un historial al que lógicamente sólo le faltaba la Selección. Así lo sentía Luis, quien ansiaba desde hace mucho tiempo coger los mandos de "La Roja". Era un reto personal. El sueño del de Hortaleza era que España fuera su broche de oro. Pero ese sueño se ha convertido en la pesadilla de la mayoría de aficionados de la selección.
Sin embargo no parecía que fuera a ser así. Aragonés llegó a la Federación con un discurso ilusionante. No temía calificar como un fracaso si nuestro equipo no alcanzaba los cuartos de final del Mundial. Y tampoco parecía tener ningún problema en abandonar el banquillo si se produjera tal situación. Finalmente caímos en octavos ante Francia y Luis se la envainó. Su empeño por que su carrera como mister no tuviera un final tan amargo le hizo continuar cuando lo más razonable hubiera sido que se produjera su relevo. No cabía esperar un gesto de cordura desde la Presidencia de la RFEF, pero sí por parte de Luis aragonés. No fue así. Tras las derrotas ante Suecia e Irlanda del Norte se hizo más evidente que la Selección necesitaba urgentemente un cambio. Cosas del fútbol hicieron que dos victorias en pachangas ante Argentina e Inglaterra salvaran el cuello de Luis. Una tirita que no tapaba la herida existente. Ante Dinamarca se ha vuelto a comprobar. El equipo juega mal. Lo hace porque no cree en él ni en su entrenador. Por si fuera poco el ambiente está más enrarecido que nunca. Luis señala con el dedo a culpables, filtra conversaciones a la prensa que luego niega y lo que es peor, empieza a dar síntomas de agotamiento. Lo último que ha declarado es que España no está entre las cinco mejores selecciones del mundo. Tal vez tenga razón, pero ¿tampoco estamos entre las mejores 16 de Europa? ¿somos peores que Suecia, Dinamarca, e Irlanda del Norte? No somos Brasil, pero tampoco nos merecemos a alguien que no crea que podemos pelear por serlo.
El Real Madrid de baloncesto consiguió el pasado martes su clasificación para la final de la Copa Uleb. Y lo hizo volviendo al juego de la primera fase de la temporada. La derrota en la final de la Copa del Rey ante el Barça había dejado huellas en una plantilla que consiguió sobreponerse a las lesiones y a los duros rivales, pero que no había sabido digerir mentalmente la pérdida de un título muy ansiado. Eso se ha notado mucho. En los últimos tres partidos el Madrid cayó en ACB contra un equipo en descenso como el Valladolid, perdió contra el Gran Canaria en su inexpugnable feudo de Vistalegre y fue incapaz de tomarse la venganza ante el Barcelona en el Palau. Entre medias los de Joan Plaza caían en Rusia ante el Unics Kazan por siete, tras un final que logró maquillar una desventaja que llegó a alcanzar la veintena de puntos.
Así que el partido de vuelta suponía una de esas citas que pueden marcar la temporada de un equipo. Y lo era porque los blancos debían demostrar si eran capaces de frenar una racha negativa en un momento tan decisivo como el de una semifinal. El rival, sin ser el mejor equipo de Europa, era un adversario de entidad. El Unics Kazan le está peleando la liga rusa al todopoderoso CSKA y había demostrado en la Uleb su buen hacer. Pero el Madrid debía preocuparse por volver a ser él mismo. Y vaya si lo hizo. Mató el encuentro en el tercer cuarto con una gran defensa y un ataque que se mantuvo constante durante todo el partido. Justo como había hecho desde principio de temporada. En Rusia se salió Smith. En Vistalegre lo hizo Bullock, que tras sus malas actuaciones en la ida y en Barcelona volvió a demostrar que no suele fallar en las grandes citas. Pero el que estuvo excelso en toda la eliminatoria fue Felipe Reyes, que cuajó unas de las mejores actuaciones personales que se le recuerdan.
Ahora en la final de Charleroi espera el Lietuvos Rytas, un equipo muy inferior al Madrid. Pero también lo era el Hapoel de Will Solomon y Kelly McCarty que le birló la Uleb de 2004 al conjunto blanco. Así que no hay que confiarse, porque aunque pueda sonar a trofeo de segunda, la Copa Uleb tiene el premio de jugar la próxima Euroliga, verdadero objetivo del Madrid esta temporada. Con el billete a la máxima competición europea en la mano, los de Joan Plaza podrían afrontar lo que queda de ACB con mucha menos presión. Eso convertiría al Madrid en un equipo mucho más peligroso de lo que ya es.
Etiquetas: Baloncesto, Deporte

El próximo 20 de marzo de se publica el que será ya el sexto álbum de La Costa Brava: "Velocidad de crucero". Se trata de un disco al más puro estilo de la música indie española. Melodías sencillas, voces débiles y letras simples. Al escucharlo, uno tiene la impresión de estar oyendo a cualquier grupo de los años 60 o 70 del estilo de Los Bravos o Los Brincos.
Son trece canciones en las que abundan las historias cotidianas. Esas que uno recuerda al acabar al día pero que olvida al levantarse y que simplemente adquieren notoriedad cuando se escriben en un diario. Y es que "velocidad de crucero" tiene mucho de eso, de diario personal. Pero también hay hueco para emociones abstractas desde la melancolía hasta la felicidad. En este sentido destaca la penúltima canción del disco (Japonesa), que se desmarca de la tónica sesentera general del disco para adentrarse en sonidos más "electro-pop" y con un sentido más intimista.
Te gustará... si te gustan Los Bravos o Los Planetas más suaves.
Cortes: 2.- Olímpicos (la más alegre), 10.- Háblame (sensible) y 12,- Japonesa (sorprendente).
Valoración: 3 sobre 5
El Hamburgo es uno de los clubes históricos de la Bundesliga alemana. De hecho tiene en su palmarés una Copa de Europa conquistada en 1983 tras eliminar en semifinales a la Real Sociedad. Tras cuajar una gran campaña la temporada pasada, este año logro meterse en la Champions League dejando fuera al Osasuna en la fase previa (no debe ser un equipo muy querido por el norte de España). Sin embargo el rendimiento del plantel no fue el esperado y quedó apeado de la fase de grupos con cinco derrotas y tan sólo una victoria. Instalado en la zona de descenso su situación en liga no era mucho mejor.
Pero todo parece haber cambiado desde hace unas semanas. Cuando peor pintaban las cosas el Hamburgo ha encadenado una gran racha de resultados que le ha permitido coger oxígeno con el fin de afrontar una lucha por el descenso que está al rojo vivo en Alemania. Diez equipos separados por apenas tres puntos tratan de permancer la temporada que viene en la máxima categoría del fútbol germano. A día de hoy el Hamburgo se salvaría gracias a un último mes simplemente espectacular. En su feudo del AOL Arena han vencido con solvencia a dos rivales también de solera y que también están anclados en la zona baja de la clasificación: 3-1 al Borussia Dortmund y 3-1 al Eintracht de Frankfurt. Pero aún más espectaculares han sido sus actuaciones a domicilio venciendo al líder y al segundo clasificado de la liga -Schalke y Werder Bremen- por 0-2. En la última jornada el Hamburgo perdió, empatando a uno contra el Leverkusen.
El artífice de esta recuperación no es otro que Huub Stevens. El técnico holandés sustituyó en el banquillo a Thomas Poll cuando el Hamburgo era colista a mediados de febrero. La mejora que Stevens ha causado al equipo se hace palpable más que en ningún otro aspecto en el rendimiento de Rafael Van der Vaart.
Fichado como gran estrella hace dos temporadas, Rafa no había terminado de ofrecer todo lo que cabe esperar de un jugador de su calidad. De madre gaditana, Van der Vaart pronto destacó en las categorías inferiores del Ajax hasta llegar al primer equipo. Sus orígenes, al igual que su estilo de juego, hicieron pensar que terminaría jugando en algún equipo español. Pero no fue así. El Hamburgo lo ficho con la intención de construir alrededor de él un gran equipo.
Se trata de un jugador de corta estatura. Quizá el estar tan próximo al cesped le permita a él, como a todos los "bajitos", tener una mejor visión del fútbol. Ello le permite jugar en el centro del campo o volcado a la banda izquierda. Pero donde él se siente más a gusto es en la media punta o como segundo delantero. Y es que cerca del área puede explotar una de sus mayores virtudes: el gol. Pese a no ser un ariete, Van der Vaart sabe definir con gran elegancia. Esa capacidad, junto con una pierna izquierda que es un guante en los balones parados, le permiten acabar las temporadas con una gran marca goleadora en sus estadísticas. Sin embargo las lesiones y una cierta tendencia a la irregularidad han impedido que se hable de él como de una figura de primerísimo nivel. Aunque eso parece quedar atrás. En la buena racha del Hamburgo en el último mes, Rafa ha contribuido con cinco goles en los últimos cinco partidos. Pese a sus 24 años recién cumplidos ya porta el brazalete de capitán en el conjunto alemán, como ya hiciera aún más joven en el Ajax. Una prueba del carácter del holandés, que unida a su enorme calidad le convierten en una pieza codiciada por cualquier club europeo. De momento tiene contrato hasta el 2010, pero es poco posible que lo finalice. Tan poco posible como que el Hamburgo acabe bajando.