Todos ganan

Son fantásticas las elecciones. Deberían hacerlas más a menudo. No logro encontrar ningún otro tipo de disputa en la que una vez se conocen los resultados, todos los contendientes se erijan como vencedores. Bueno, realmente no hace falta esperar a los resultados finales, pues es sabido que mucho antes de ellos todos van a ser ganadores.
El PP está exultante pues en el cómputo total de votos de las municipales los populares obtienen más sufragios que el PSOE. El que puedan perder el gobierno de las comunidades navarra y balear o el que dejen de ostentar las alcaldías de Vitoria, Cáceres, Jaén, Logroño, León, Orense, Vigo, Soria, Toledo, Zamora y Mérida no parece importar. Allá ellos.
En el otro lado el PSOE se vanagloria de haber aumentado su poder territorial gracias a las nuevas Comunidades y Ayuntamientos que le arrebata al PP. A estos no les importa lo del cómputo total de votos. Incluso dice en boca de su Secretario de Organización que si no fuera por Madrid, lo hubieran ganado ellos. Fenomenal la lógica de Pepe Blanco.

La importancia de la suerte


Decepcionó la final de ayer. Lo hizo porque esperabamos a ver al Milán que borró al Manchester en San Siro frente a ese Liverpool tan competitivo capaz de ganar a cualquiera. Pero no fue así.
La suerte hizo que un golpe franco ejecutado por Pirlo se convirtiera en el primer gol. Era una falta peligrosa pero Reina estaba bien colocado. Sin embargo el balón golpeó en una diosa fortuna vestida de milanista desviando su trayectoria. Inzaghi anotaba el primer gol en la primera ocasión que tuvo. Era el minuto 45 de la primera parte. Antes de esto al guardameta del Liverpool apenas se le había visto por televisión. Si alguien llevó peligro fue el Liverpool, que se encontró con el inesperado regalo del balón y que poca cosa supo hacer con él. Tras la reanudación los de Rafa Benítez gozaron de un buen par de ocasiones, pero la suerte parecía estar aliada con el Milan. Todas las atenciones que le negó en la final de Estambul se las prestó ayer. Alguien podría pensar en que lo justo era que los italianos obtuvieran ayer lo que se les negó hace dos años. En ese caso se hizo justicia. Lástima que ni el destino ni la justicia sean cosas reales en fútbol. Y si no que se lo pregunten al Espanyol, que hace una semana volvió a caer en una final de la UEFA por penaltis de la manera más cruel que podía imaginarse.
Se suele infravalorar el papel de la suerte en todos los órdenes de la vida. En el fútbol no es diferente. En ocasiones no basta con estar preparado para conseguir el objetivo. También se necesita un empujoncito a favor. O al menos que no se reciba uno en contra. No quiero decir con ello que el Milan haya ganado la Champion por azar. Pero desde luego no hizo más que el Liverpool por alzar la copa. Ninguno de ellos hizo un buen partido. Ninguno de los dos usó sus armas para lograr la victoria. Con ello el triunfo se decidió en pequeños detalles sin que ni Milan ni Liverpool pudieran decir que habían sido superiores al contrario. Otra vez será.

Quique Gonzalez - Y los conserjes de noche

Es una historia que se escribe en las postales
con la necesidad de madrugar los lunes.
Tu siempre estabas dispuesta,
es domingo por la tarde
la suerte es una ramera de primera calidad
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.

Todos contentos

Una jornada más y todo sigue igual. Una jornada menos para que sólo uno acabe la temporda contento.
Hasta el momento el Madrid mantiene el liderato. Es buena señal para los merengues que sean capaces de aguantar la presión de ser líder. Y lo hacen de una forma quee se está convirtiendo ultimamente en su seña de identidad: el carácter y la fe hasta el ultimo segundo (casi literalmente).
El Barcelona por su parte ha tomado el papel que dejaran los blancos la semana pasadoa: el de perseguidor. Los culés se enfrentaban a la última prueba seria que les quedaba en el calendario. La saldaron con sobresaliente. Ahora sólo les queda esperar un pinchazo del Madrid.
El Sevilla se repuso en un tiempo record de las celebraciones por la UEFA dejando claro que siguen yendo a por todas. Admirable la lección que están dando los del Nervión.
El Valencia venció a un rival difícil. El Mallorca llevaba una racha estupenda que le había hecho mirar a Europa. Sin embargo los de Quique vencienron con un tanto del cada vez más asentado Joaquín en el último minuto y se acostaron líderes.
El Zaragoza se dio un festín de goles a costa del Athletic. Los maños ya tienen prácticamente asegurada su participación en la UEFA el año que viene. A la Champions no llegan así que lo que les queda serán dos partidos tranquilos y el del Madrid, que se lo tomarán en serio.
Y feliz también el Atlético de Madrid. O al menos esos atléticos cuya esencia no es en sí el amor por unos colores sino el odio por los del vecino. Los antimadridistas querían ver caer a los rojiblancos ¿no? Pues vaya si lo hicieron. Ha sido la derrota más amplia encajada en Liga en el Calderón. Enhorabuena antimadridistas, hoy debeis ser los más felices del mundo.

Dios no es madridista; es un Ultra Sur

Si Dios existe en estos momentos debe estar muy merengón porque la forma en que se están precipitando los acontecimientos futbolísticos parecen obra de un guionista con dos características indudables: es un especialista en suspense y, sobre, todo es muy muy madridista. Suspense en la resolución de la eliminatoria de copa con comienzo feliz para el barça y con un final trágico para los azulgranas. Mismo planteamiento en los dos partidos de la última jornada de liga de Madrid y Barcelona. Las cosas empiezan genial para los intereses culés pero vuelven acabar mal para ellos con pérdida de liderato incluida. Los desenlaces del Madrid-Espanyol y el Barça-Betiss no pueden ser más placenteros para los unos y más crueles para los otros. Las batallas caen ahora del lado del Real Madrid, pero ¿y la guerra?