No recuerdo un equipo que haya evidenciado una superioridad tan aplastante a lo largo de una temporada como lo ha hecho el Barcelona. Ha acariciado la perfección en el juego y, en resultados, se la ha llevado de un manotazo alcanzado lo que nadie antes había conseguido en España: el triplete.
Cualquier amante del fútbol se ha visto obligado a disfrutar con el Barça. Si a la condición de aficionado se le unía la de madridista, a éste no le ha quedado más remedio que resintonizar su televisor en blanco y negro a fin de poder olvidar que ese equipo que bordaba el juego vestía de azulgrana. Ante este Barcelona sólo cabe la admiración o la envidia; no hay lugar para el odio. Es fácil ganar dejando el camino plagado de enemigos henchidos de rencor. Ocurre si las victorias son injustas, se logran por malas artes o si se restriega el resultado con saña por la cara del rival. Pero nada de esto ha ocurrido de manera sustancial.
Este Barça ha jugado como los ángeles con un equipo cuya espina dorsal ha salido de La Masía La Masía. Gente educada desde pequeña en unos valores futbolísticos muy determinados, pero a la que también se le ha inculcado el famoso seny catalán. Me refiero a Puyol, a Iniesta, a Messi, pero sobre todo a Xavi y a Guardiola. Para los que no se dejan cegar por los regates y los goles no les resultará exagerado considerar al '6' del Barça como el mejor futbolista del mundo. Pero además, Xavi resulta ser todo un caballero dentro y fuera del césped capaz de, por ejemplo, tirar de las orejas a Piqué cuando éste se acuerda innecesariamente del eterno rival en una celebración. Toda una forma de ver el fútbol y la vida que sin duda comparte con un Guardiola que siempre ha sido su modelo. Éste el el tipo de personas que ha llevado al Barcelona al privilegiado lugar donde está en estos momentos. A los Eto’o, Henry o Alves de hoy -que son los Ronaldinho, Figo o Romario de ayer- se les compra, pero a estos otros hay que hacerlos en casa, a fuego lento. ¿No se habrá dado cuenta Florentino?
Al final, las empresas informativas tienen más de lo primero que de lo segundo. Milagros Pérez Oliva, que ejerce la función de Defensora del Lector en El País, escribía un interesante artículo este domingo en el que se deja bien clara la incongruencia que mantiene su periódico en torno a la prostitución. Al mismo tiempo que saca a la luz reportajes de investigación sobre las redes mafiosas que manejan este fenómeno, El País se lucra publicando cientos de anuncios de contactos detrás de los cuales se esconden las mismas historias que denuncian.
En el artículo, Carlos Yárnoz, subdirector del diario, echa balones fuera alegando que se trata de un debate no resuelto. "Nos encontramos con una situación de alegalidad y, antes de adoptar posiciones prohibicionistas, también en la propia prensa debiera plantearse un debate más profundo", declara Yárnoz. Osea, que como la ley no prohíbe la prostitución, El País se niega a adoptar una postura contraria a ella. Resulta que el periódico progresista por excelencia en España se limita a seguir la senda que marque el legislador y decide no tomar postura en un asunto de este calado social, aplazando para un futuro indeterminado el acometer un debate en profundidad. Sí lo hace en cambio en otros temas como el aborto, la investigación con células madre o ¡el boxeo!. Sí, el boxeo. Como indica la propia Defensora, el artículo 1.29 del Libro de Estilo de El País dice: "La línea editorial del periódico es contraria al fomento del boxeo, y por ello renuncia a recoger noticias que contribuyan a su difusión". El gesto de cargar contra la brutalidad de este deporte sale bastante más barato que combatir los aspectos más oscuros de la prostitución. Ya se sabe que en las empresas informativas se puede ir contra todo menos contra los anunciantes.
Etiquetas: Periodismo
El Ideal ha puesto en marcha una campaña para solicitar al Barça que luzca en su camiseta el logotipo de Madrid 2016 durante la final de la Liga de Campeones.
Uno de los argumentos que utiliza el diario andaluz es que el Real Madrid hizo lo propio en 1985 cuando era la Ciudad Condal la que pretendía albergar la cita olímpica. La junta que por aquel entonces presidía Ramón Mendoza decidió que los equipos de fútbol y baloncesto portaran en sus equipaciones el anagrama de la candidatura barcelonesa en las competiciones internacionales que disputaran. El anuncio se produjo el 24 de septiembre de 1985, justo al comienzo de una temporada en la que el Real Madrid no había logrado encontrar patrocinador tras la retirada de Zanussi.

Pasados unos meses, la entidad blanca llegó a un acuerdo de esponsorización con Parmalat, a razón de más de 200 millones por dos temporadas. El Madrid comunicó a la UEFA su intención de incluir en sus equipaciones el logotipo de la empresa lactea italiana. El organismo europeo le hizo saber el 1 de noviembre de 1985 que eso no era posible, ya que la legislación impedía a los equipos llevar más de un patrocinador. Tampoco se contemplaba el hecho de cambiarlo durante la temporada. Finalmente, el 8 de enero de 1986, la UEFA dio su brazo a torcer y permitió al Real Madrid portar el logotipo de Parmalat en su camiseta.
Desde el momento en que se hizo pública la intención de portar el anagrama de Barcelona 92 -25/9/1985- hasta que se le permitió llevar Parmalat -8/1/1986- , el Madrid disputó en Europa cinco partidos de copa de la UEFA: la vuelta contra el AEK de Atenas (único partido celebrado antes de la prohibición de llevar Parmalat por parte del organismo eurpeo), los dieciseisavos contra el Chernomorets y los octavos contra el Borussia Monchengladbach.

Sin embargo, en una noticia de La Vanguardia fechada el 8 de octubre de 1985 que recoge la visita de los presidentes de Real Madrid y Atlético de Madrid a la Oficina Olímpica de la candidatura barcelonesa, deja un dato revelador. En la misma, el por aquel entonces alcade de la Ciudad Condal, Pascual Maragall, agradece el apoyo mostrado por los dos equipos madrileños y cuenta cómo estuvo presente en el partido que enfrentó al Madrid contra el AEK. Me llevé la camiseta de Gordillo, con el número 6, que llevaba nuestro logotipo, declaró Maragall. Desgraciadamente hasta el momento no ha aparecido ninguna imagen que permita ver cómo era aquel diseño de la camiseta, pero con estas declaraciones parece seguro que, al menos en aquel partido, el Real Madrid sí portó el anagrama de Barcelona 92.
Para algunos Roures se habrá quitado la careta, pero lo que ha hecho realmente el empresario catalán ha sido retirar la venda de los ojos a aquellos que no sabían (o no querían saber) qué es lo que iba a pasar con el fútbol televisado. El jefe de Mediapro anunció ayer que la temporada que viene se acabará la “actual borrachera de fútbol en abierto” porque el modelo no es sostenible. ¿Qué dirán ahora los que han estado jaleando demagógicamente las retransmisiones televisivas gratuitas? ¿Seguirán defendiendo lo mismo o se demostrará que lo único que pretendían era dañar lo máximo posible a PRISA? Habrá que ver LaSexta y leer el Marca.
Digan lo que digan, el fútbol en abierto sí es rentable. Si no que se lo pregunten a las cadenas que lo han explotado de esta forma, que son todas: TVE (Selección, Champions y Copa), Antena3 (Selección y Champions), Cuatro (Mundial y Eurocopa), Telecinco (Liga y Copa)… El televidente no compra directamente el partido, pero se traga todos los anuncios que se emiten -cada vez más- antes, durante y después del desarrollo del juego. Las cadenas venden su audiencia a los anunciantes. Cuanto mayor sea, más cara y, evidentemente, si el partido es gratis la cantidad de personas que se sentarán delante del televisor será mayor.
Lo que no resulta rentable es lo que está haciendo ahora LaSexta. Tener prácticamente todos los derechos y sólo disponer de un canal y medio para emitirlos supone tener que dar fútbol a todas horas -con lo que quemas el producto por saturación- y/o simultanear varias retransmisiones a la vez -con lo que algunos sólo pueden ver el encuentro de su equipo en conexiones a través de ventanitas pequeñas sobreimpresionadas en la emisión de otro partido-. Eso sí que no es rentable y Mediapro, con Roures a la cabeza, lo sabía desde el principio. Por eso anuncia ahora que la temporada que viene se acaba el chollo. Pero ¿de dónde va a sacar Mediapro los canales para emitir en modelo de pago por visión? Ahí está la cuestión. Lo que necesita Roures es que el gobierno apruebe la llamada TDT de pago, un sistema incompatible con la actual TDT que se está generalizando ya en nuestro país. El Ministerio de Industria ya se lo ha negado en varias ocasiones, pero las presiones son cada vez mayores. En caso de que se acabe cediendo, habrá más de 13 millones de receptores recién adquiridos por las familias españolas que habrá que cambiar por los de nueva generación, como lo contaba Público ayer.
Con la que está cayendo, al Gobierno no le apetece obligar a la población a algo tan impopular. Pero Roures tiene dos importantes armas con las que chantajearle. La primera y más evidente es la de retirar el apoyo que Público y LaSexta le ofrece al gobierno de Zapatero. La segunda es acabar con el fútbol español. Con más de 3.000 millones de euros de deuda, la mayoría de los equipos están al borde de la quiebra. Si no llega el dinero que Mediapro les ha prometido su desaparición es segura, y con ella un daño irreparable a la principal industria de entrenimiento del país. Esa es la baza que juega Roures, o me salvas o te hundes conmigo.
Etiquetas: Deporte, Fútbol, Periodismo
Desde la temporada 2002-2003 sucede una curiosa circunstancia en la Champions League. Aquel que ha vengado al Real Madrid es el que se ha llevado la copa. Es decir, el equipo que consiguió eliminar a la escuadra que dejó fuera de la competición a los blancos ha teminado siendo el campeón. Así ha sido en las últimas seis ediciones:
(2003) El MILÁN vence en la final a la Juventus, equipo que había eliminado al Madrid en semifinales.
(2004) El OPORTO vence en la final al Mónaco, equipo que había eliminado al Madrid en semifinales.
(2005) El LIVERPOOL vence en la final. Antes, en cuartos, había dejado fuera a la Juventus, equipo que eliminó al Madrid en octavos.
(2006) El BARCELONA vence en la final al Arsenal, equipo que había eliminado al Madrid en octavos.
(2007) El MILÁN vence en la final. Antes, en cuartos, había dejado fuera al Bayern de Múnich, equipo que eliminó al Madrid en octavos.
(2008) El MANCHESTER UNITED vence en la final. Antes, en cuartos, había dejado fuera a la Roma, equipo que eliminó al Madrid en octavos.
Si este año volviera a cumplirse esta cadena de hechos…
(2009) El CHELSEA vencería en la final. Antes, en cuartos, había dejado fuera al Liverpool, equipo que eliminó al Madrid en octavos.
