Al 'scouting' contra España invita La Sexta


El baloncesto es uno de esos deportes en los que, además del talento individual del jugador, es necesario un buen trabajo táctico. El papel del entrenador a la hora de plantear determinadas jugadas se parece mucho al de un ajedrecista, distribuyendo sus piezas en la ejecución de una determinada estrategia conducente al éxito. Tanto en los tiempos muertos de los partidos como en los entrenamientos en cancha y, por supuesto, en las charlas tácticas, los entrenadores trasladan esos planes a sus jugadores. Lo hacen a través de las charlas y de esas pizarritas en la que dibujan movimientos de jugadores, pases, bloqueos y demás ingredientes para sus planes. Evidentemente, un requisito imprescindible para que esas estrategias tengan éxito es que el rival las desconozca, motivo por el cual estas reuniones suelen celebrarse en privado... a no ser que alguien pague (y mucho) para verlo, como ha ocurrido en la selección española de baloncesto.


La Sexta ha venido ofreciendo una amplia cobertura de la preparación mundialista del equipo que dirige Sergio Scariolo. El canal de Mediapro no sólo es el propietario actual de los derechos de retransmisión de los partidos del combinado nacional; también es uno de sus patrocinadores principales. Es decir, que no sólo paga por emitir los encuentros por la Federación Española de Baloncesto, sino que también lo hace para obtener otro tipo de servicios. Uno de ellos ha sido el de poder introducirse en las entrañas del equipo y poder grabar todas esas charlas tácticas en las que se establece la estrategia del equipo. De esta manera el espectador ha podido asistir a las indicaciones que Scariolo impartía en cada tiempo muerto de los partidos preparatorios, ha escuchado las instrucciones que el técnico italiano dirigía a sus jugadores desde el banquillo merced a un micrófono instalado en su polo, ha visto algunas de las sesiones de video en las que se analizan los movimientos del rival y las claves para combatirlos e, incluso, ha podido profanar un lugar tan sagrado para los deportistas como es el vestuario y contemplar los momentos previos a un partido. Todo ello ha supuesto un espectacular documento periodístico y un auténtico lujo para el aficionado, aunque haya sido a costa del bien del equipo. Cualquiera de los rivales de España en el Mundial ha podido tener fácil acceso a ese trabajo estratégico. El scouting (como se suele denominar a la labor de espionaje del rival deportivo) les ha salido gratis a Francia, Lituania, Canadá... y al resto de selecciones con las que se enfrenarán La Roja, pues La Sexta invita. Además de ver lo que han hecho los Navarro, Rudy, Marc Gasol, etc. también pueden saber qué es lo que han pretendido hacer explicado de viva voz por su entrenador. La Federación Española ha decidido vender una parte importante del trabajo de la Selección por dinero. Ahora que empieza el Mundial de Turquía, esperemos que, por el bien del equipo, se empiece a valorar un poco más los factores deportivos en lugar de los económicos. 

La reforma laboral ideal para la patronal

Si la reforma laboral del Gobierno no ha satisfecho ni a la patronal ni a los sindicatos hay dos opciones: que haya sido la única posible (la menos mala) o que realmente convenza a uno de los dos agentes sociales, pero el beneficiado diga con la boca pequeña que le parece desacertada. A la vista de los recortes sociales que supone esta medida, a los únicos que les puede haber agradado es a los empresarios, pero tal vez no estén disimulando su descontento porque quieran una ley aún más regresiva para los derechos de los trabajadores. Siendo así, la reforma laboral idel para la patronal tendría que incluir los siguientes puntos:

Causas del despido.

Por cuestión de horario:
  • Si el trabajador llega tarde.
  • Si el trabajador llega pronto (y con ello provoca gasto de luz y aire a la empresa).
  • Si el trabajador llega a su hora en punto (dejando mal a su patrón, que puede llegar más tarde).
Económicas:
  • Si el empresario entra en pérdidas.
  • Si el empresario disminuye sus beneficios.
  • Si el empresario prevee una reducción de sus beneficios.
  • Si el empresario tiene un día una pesadilla y sueña que tiene que ir a comer a un Burger King. 

Indemnización por despido.

Despido improcedente:
  • El empresario tendrá que indemnizar al trabajador con un bolígrafo Bic cristal y un paquete de folios reciclados por año trabajado.
Despido objetivo:
  • El trabajador tendrá que indemnizar al empresario con una suma monetaria equivalente a 45 días por año explotado.
 
Negociación colectiva.

  • El empresario negociará el convenio con un representante de los trabajadores, el cual tendrá la función de sujetar un espejo para que el patrón pueda ver la cara a alguien mientras decide las condiciones consigo mismo
Derecho de huelga.

  • El único tipo de huelga que se autoriza será la modalidad japonesa, la cual podrá ser convocada única y exclusivamente por el empresario en épocas en que necesite aumentar la producción.

Prestación por desempleo.

  • El trabajador que obtenga del Estado un subsidio por desempleo tendrá la obligación de destinar un 50% de esos ingresos a la empresa que le despidió, al ser ésta la que le facilitó obtener dicha renta.

Bajas.

  • El único supuesto en el que un trabajador pueda solicitar una baja por incapacidad será el fallecimiento, aunque sólo en los casos en los que la muerte impida al trabajador continuar con la producción.

Trincherazo


Gregorio Gordo, portavoz de la ganadería de Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid, invitó a Esperanza Aguirre a condenar el franquismo durante el transcurso de una lidia dialéctica celebrada hace unos días en el parlamento regional. La diestra pepera (más diestra que nunca), lejos de amilanarse ante tal embestida dirigida por el pitón zurdo, se echó la muleta a la derecha y, alejándose del centro del ruedo político con dirección a zonas más extremas, eludió al astado reinventando el trincherazo. Trincherazo porque así se denomina en tauromaquia el pase en el que el torero da salida al toro por el lado contrario a la mano donde tiene la muleta, pero trincherazo, sobre todo, porque la Presidenta de la Comunidad se echó a las zanjas guerracivilistas para disparar argumentos ya usados en su tiempo por la CEDA o la Falange. Aguirre se negó a censurar la dictadura de Franco hasta que Gordo y los suyos no hicieran lo propio con, entre otros sucesos, “el golpe del 34”, aquella revolución popular de sindicalistas y nacionalistas que la lideresa equiparó al levantamiento militar del 36. El particular pase de pecho levantó los aplausos de los diputados ocupantes del tendido de sol (bancada en la que algunos parecen añorar eso de poner la cara al astro rey con la camisa nueva). Por fortuna, la faena acabó sin necesidad de utilizar el estoque.

Espero que se me disculpen los símiles taurinos, pero desde que Aguirre declaró la llamada “fiesta nacional” como bien de interés cultural en Madrid, tiendo a tirar del Cossío para analizar cualquier intervención pública suya, por poco o nada que alguna tenga de "bien" o de "cultural". Ya dijo la Presidenta que los toros es todo un arte a proteger, argumentando que como tal lo habían tratado grandes genios de la talla de Lorca, Hemingway o Picasso. Aunque hablando de éste último -del célebre pintor precursor del cubismo, del antifascista militante y comunista confeso, del malagueño de nacimiento y francés de adopción por obra y gracia del exilio- no puedo evitar preguntarme si la percepción de Aguirre sobre la Guerra Civil y la posterior dictadura franquista no cambiaría si contemplara, por ejemplo, El Guernica. Aunque claro, para que se diera esa circunstancia nuestra Esperanza tendría que visitar el Reina Sofía en lugar de Las Ventas.

Sombras tras el apagón


El 3 de abril se produjo en España el cese definitivo de la televisión analógica. Su sustituta, la TDT, impone mejoras tecnológicas que modifican nuestro panorama audiovisual, siendo el aumento del número de canales a recibir la más evidente. En apenas dos décadas hemos superado el monopolio de TVE primero y el posterior oligopolio formado por ésta junto a las primeras televisiones privadas y autonómicas, para desembocar en la situación actual en la que hay más de una veintena de opciones en abierto disponibles para el televidente.

La existencia de más canales con nuevas propuestas debería propiciar un aumento de la calidad global de la programación televisiva. Sin embargo, la historia demuestra que puede ocurrir todo lo contrario. Considerando que la principal aportación en estas dos últimas décadas por parte de Telecinco y Antena 3 ha sido el surgimiento de la ‘telebasura’ como estrategia para captar audiencia y que la copia de formatos basados en el mal gusto es una constante entre los canales, cabe preguntarse por cuáles serán los planes de los medios recién llegados para hacerse con su parte del pastel. Hasta ahora el panorama no es nada halagüeño. Las ‘novedades’ de las que se alimenta la TDT actual no van más allá de reposiciones y redifusiones de series y programas del pasado, teletiendas, los llamados Call-TV (espacios que rayan en la estafa) y tertulias políticas en las que la opinión partidista, siempre a favor de la ideología del gobierno que concedió la licencia de emisión al canal que las alberga, impide el desarrollo de un debate plural en el que se utilicen argumentos de peso más allá de soflamas y vituperios.

Resulta difícil pensar que la situación vaya a mejorar a corto y medio plazo. Con el mercado publicitario en crisis las cadenas parecen decididas a seguir apostando sobre seguro con productos que, pese a su discutible calidad, resultan baratos y fiables para asegurar una determinada cuota de seguimiento. El morbo, el escándalo o el insulto son considerados por las televisiones conceptos más seguros para lograr audiencia que valores como el rigor, la objetividad o la originalidad. El Estado, que indica por ley que los medios de comunicación deben contribuir al bien común de la sociedad a través del respeto y protección de principios que éstos conculcan diariamente, haría bien en controlar los excesos televisivos perpetrados en nombre de la libre competencia.

Micrófonos cerrados, redes abiertas


 Los medios de comunicación acostumbran a pedir responsabilidad y transparencia a personas y organismos ajenos con la misma facilidad con la que esquivan el foco de la autocrítica hacia sus propias acciones. El denominado cuarto poder, encargado de vigilar a los otros tres, así como a la sociedad en su conjunto, no acostumbra a observarse bajo la misma lupa con la que analiza a los demás. Sin embargo, las nuevas tecnologías de la información han permitido erigir un “quinto poder” de naturaleza más difusa pero que, en cierta medida, permite resolver la eterna pregunta sobre quién vigila al vigilante. Gracias a Internet los ciudadanos pueden conocer datos sobre realidades que antes no eran tratadas por los medios de comunicación tradicionales, entre ellas, noticias sobre la propia dinámica interna de radios, televisiones o periódicos.

Gracias a Twitter y Facebook pudimos conocer que la dirección de la Cadena SER había decidido suspender de empleo y sueldo a Paco González, director de Carrusel Deportivo, el segundo programa más escuchado de la radio española con cerca de 2.200.000 oyentes. Los primeros datos sobre el asunto aparecieron en estas redes sociales horas antes de que lo hicieran en diversos periódicos on-line. Mucho más diferida fue la información que se publicó en la propia web de la SER, que se limitó a difundir una escueta nota con una breve versión oficial de los hechos. Daniel Anido, director de la cadena, impuso una política de silencio que impidió hablar a los profesionales de la casa sobre un asunto que, sin duda, interesaba a quienes hayan escuchado a Paco González en alguno de los 18 años en que éste ha estado al frente del programa. Los micrófonos de la SER se han cerrado para el propio González y para cualquier compañero que quisiera dar su versión sobre los hechos. Curiosa estrategia de ocultismo la de una empresa dedicada a dar noticias. Los jefes de la SER se equivocan si piensan que el tema desaparecerá si ellos lo obvian en antena, pues mientras exista interés, las informaciones y, lo que es peor para ellos, los rumores, seguirán apareciendo en otros medios y en las redes sociales Ocultar información nunca fue un buen negocio para quien vivió de dar noticias y menos en los tiempos que corren, pues si tú no quieres informar ya habrá otro que lo haga.