Impar y pasa


Esta noche se celebra el primer debate electoral entre Zapatero y Rajoy. Telecinco y Antena 3, pese al enorme esfuerzo del PP por que tuvieran la exclusiva (alguien debería expicar por qué), han decidido no emitirlo esgrimiendo sonrojantes razones. Antena 3 comunicó que no lo haría porque no deseaba emitir un programa en el que, para su elaboración, no se contaba con sus profesionales (hay que suponer que siguiendo ese razonamiento, el de la pasada Nochebuena fue el último mensaje del Rey que emite la cadena de San Sebastián de los Reyes). Telecinco, en su habitual estilo, no ocultó que sólo le interesaba para ganar audiencia. Incluso fue más allá y anunció que no invitaría a ningún líder de los dos grandes partidos a sus programas como venganza (la amenaza duró lo que tardaron en conseguir dos entrevistas exclusivas con Zapatero y Rajoy).
Las cadenas impares, una vez que se quedaron sin la posibilidad de emitirlo en exclusiva, perdieron todo el interés por el debate. El por qué es muy sencillo: sólo les interesaba el dinero que podían ganar con ellos. La audiencia del debate en un sólo canal sería enorme y los espacios publicitarios valiosísimos. Pero compartido con el resto de televisiones la cosa pierde interés económico. Alguien podrá decir que allá los directores generales con su negocio, que para eso son empresas privadas. Pues no.
Ha quedado demostrado que a ambas les da igual el servicio público que supone el difundir una cita tan importante para la democracia española. Una democracia que se basa en leyes como la que establece que la televisión es un servicio público esencial cuya titularidad corresponde al Estado. Así es. Aunque a muchos se les olvide, la televisión se concibe como un servicio público que el Estado ofrece a sus ciudadanos. De lo que gozan los canales privados es tan sólo de una concesión para explotar ese fin. Pero a los Vasile y Carlotti de turno les da igual. No les importa durante los 364 días del año y tampoco era de esperar que les fuera a preocupar el día del debate. Para ellos sólo se trata de un negocio. Como quien tiene un casino en el que impar pasa... del servicio público por el bien de la banca.