Ciento volando

La vida es cuestión de elecciones. En ocasiones llegan momentos en los que tienes que decidir entre dos caminos. Piensas que de la decisión que tomes puede depender el resto de toda tu vida. Y tal vez sea verdad.
Lo importante es tener claro qué es lo que realmente quieres y, sobre todo, ir a por ello. Si luego sale bien o mal es casi lo de menos. Lo que jamás se perdona uno es no darse la oportunidad de ser feliz. Cuando la elección supone elegir entre conformarse con una situación que te proporciona seguridad (pero que no te llena) y una aventura hacia algo que realmente ansías (pero que es complicado conseguir), la decisión puede parecer compleja.

La pirámide de necesidades de Maslow establece una jerarquía según la cual en los lugares inferiores se sitúan las necesidades más básicas para el hombre. Hasta que uno no tiene satisfechas estas no busca conquistar las del estadio superior. Así el debate entre seguridad y autorrealización no existiría puesto que la seguridad ocupa el segundo escalón (sólo por encima de las necesidades fisiológicas) mientras que la felicidad es el nivel cumbre. Entonces hay dos opciones. O Maslow se equivoca o nos equivocamos en lo que habitualmente creemos que nos da seguridad.
No voy a poner en duda una de las pocas enseñanzas que me convencieron en la Facultad, así que opto por la segunda. La seguridad no te la da un contrato indefinido, una casa en propiedad o una persona que te apoya. La seguridad se obtiene de la confianza de uno mismo en creer que puede conseguir el trabajo de sus sueños, pagar la hipoteca que te proporciona un hogar y en estar con quien realmente te hace feliz. La confianza en uno mismo es lo que te permite saber que si fracasas en cualquiera de esos retos, vas a ser capaz de salir adelante gracias a tu capacidad para volver a plantear la batalla. Si te tiran, hay que levantarse. Lo que no se puede hacer es nunca ponerse de pie.

Dice el refranero que más vale pájaro en mano que ciento volando. Yo voy a ver si cazo alguno al vuelo.

2 comentarios:

Lorena dijo...

No puedo estar más de acuerdo contigo... Y como las pequeñas (o grandes) decisiones entre dos cosas marcan nuestra vida... Y sólo tenemos una, con lo que debemos vivirla lo mejor que podamos...

Cualquier decisión tomada para mejorarla (es decir llegar a la felicidad) está bien tomada.

P.D. No voy a estar entrando todos los días eh?¿?¿?¿?

Nuria dijo...

Y los que no tienen ni pájaro en mano ni ciento volando... qué hacemos?