Simplemente los mejores

No recuerdo un equipo que haya evidenciado una superioridad tan aplastante a lo largo de una temporada como lo ha hecho el Barcelona. Ha acariciado la perfección en el juego y, en resultados, se la ha llevado de un manotazo alcanzado lo que nadie antes había conseguido en España: el triplete.
Cualquier amante del fútbol se ha visto obligado a disfrutar con el Barça. Si a la condición de aficionado se le unía la de madridista, a éste no le ha quedado más remedio que resintonizar su televisor en blanco y negro a fin de poder olvidar que ese equipo que bordaba el juego vestía de azulgrana. Ante este Barcelona sólo cabe la admiración o la envidia; no hay lugar para el odio. Es fácil ganar dejando el camino plagado de enemigos henchidos de rencor. Ocurre si las victorias son injustas, se logran por malas artes o si se restriega el resultado con saña por la cara del rival. Pero nada de esto ha ocurrido de manera sustancial.
Este Barça ha jugado como los ángeles con un equipo cuya espina dorsal ha salido de La Masía La Masía. Gente educada desde pequeña en unos valores futbolísticos muy determinados, pero a la que también se le ha inculcado el famoso seny catalán. Me refiero a Puyol, a Iniesta, a Messi, pero sobre todo a Xavi y a Guardiola. Para los que no se dejan cegar por los regates y los goles no les resultará exagerado considerar al '6' del Barça como el mejor futbolista del mundo. Pero además, Xavi resulta ser todo un caballero dentro y fuera del césped capaz de, por ejemplo, tirar de las orejas a Piqué cuando éste se acuerda innecesariamente del eterno rival en una celebración. Toda una forma de ver el fútbol y la vida que sin duda comparte con un Guardiola que siempre ha sido su modelo. Éste el el tipo de personas que ha llevado al Barcelona al privilegiado lugar donde está en estos momentos. A los Eto’o, Henry o Alves de hoy -que son los Ronaldinho, Figo o Romario de ayer- se les compra, pero a estos otros hay que hacerlos en casa, a fuego lento. ¿No se habrá dado cuenta Florentino?