Ferguson y la falacia sobre Franco y el Madrid

En una reciente entrevista concecida a The Times, Alex Ferguson vuelve a ‘sacar pecho’ por haber logrado mantener a Cristiano Ronaldo en el Manchester United y, de paso, le atiza de nuevo al Real Madrid. El veterano técnico británico parece estar obsesionado con la figura de Franco tanto como lo está con el club blanco, al que acusa de un exceso de prepotencia. “El Real Madrid, como equipo del General Franco, estaba acostumbrado a conseguir lo que quisiera y como quisiera”. Ferguson ya sacó a colación la figura del dictador el pasado mes de mayo, cuando respondió con un "¿Se lo dijeron a Franco?” a unas declaraciones de Ramón Calderón acerca de Cristiano Ronaldo en las que aseguraba que el tiempo de la esclavitud había acabado. Ferguson basa sus intentos de descrédito hacia el Real Madrid en utilizar aquella teoría que asegura que el club madridista fue favorecido por el Régimen. Pese a ser esta una idea bastante extendida, lo cierto es que aguanta mal su confrontación con la realidad.

Durante los años en que Franco ejerció su dictadura, la actual Copa del Rey se denominó Copa del Generalísimo, trofeo que era entregado al capitán del equipo ganador de manos del propio dictador. De las treinta y ocho ediciones del campeonato que se celebraron bajo esta denominación, el Madrid se alzó con seis. Una cifra reseñable pero muy por detrás de las nueve Copas que consiguieron, respectivamente, Athletic de Bilbao y Barcelona. Donde sí fue el club más laureado fue en el campeonato de Liga, competición que se adjudicó en quince ocasiones. Esto supone cerca de un 40% del total, un porcentaje práctcamente exacto al obtenido por el Real Madrid desde que murió el dictador hasta el día de hoy. Además, desde que Franco se alzó con el poder hasta que el Madrid recogió su primera Liga del franquismo (en la 53/54) pasaron doce temporadas. Así que, con los datos en la mano, parece difícil demostrar que el Madrid deba buena parte de su gloria a ayudas procedentes del dictador. Sin embargo, una mentira repetida cientos de veces acaba convirtiéndose en verdad, hasta para Alex Ferguson.