La mala cabeza de Riquelme


Juan Román Riquelme es considerado por muchos como uno de los mejores jugadores del mundo. Sin embargo, pese a ser indiscutible desde hace años en la selección argentina, Riquelme no ha conseguido en todo este tiempo triunfar en ningún equipo. Salió de Boca Juniors con destino al Barcelona de Van Gaal. El técnico holandés nunca terminó de confiar en el mediapunta argentino. La llegada de Ronaldinho acabó por provocar su sorprendete cesión al Villarreal. En Castellón fue donde brilló el mejor Riquelme, formando una gran sociedad con Diego Forlán. Con el 'submarino amarillo' llegó a disputar una semifinal de Liga de Campeones ante el Arsenal. Ahí empezó el fin de Riquelme en el Villarreal, tras fallar un penalti decisivo en el encuentro de vuelta. El futbolista volvió a dar muestras de su 'especial' carácter enfrentándose a entrenador y compañeros. Tanto es así que desapareció de las convocatorias en la temporada siguiente. Fernando Roig, presidente del Villarreal, decidió muy acertadamente, como ha demostrado el tiempo, buscarle salida al argentino. Nadie lo quiso ni regalado, ni siquiera el Atlético de Madrid. Muchos culparon a Javier Aguirre por frustrar la llegada del futbolista a la entidad rojiblanca. El técnico mexicano no dudaba de su calidad, pero si de su comportamiento.
De nuevo el tiempo ha vuelta a dar la razón a quienes desconfiaron de Riquelme. Esta semana Julio César Cáceres, compañero de Riquelme en Boca Juniors (su actual club) ha realizado unas polémicas declaraciones acerca del 'diez' albiceleste. Cáceres confirma lo que siempre se sospechaba: que Riquelme es un tipo complicado en el vestuario, que sólo se esfuerza cuando le gusta el partido, que entrena mal, que no se habla con la mayoría de sus compañeros, etc. Por lo que se dice desde Argentina, la mayoría del vestuario de Boca tiene la misma opinión que la expresada por el central paraguayo. Así es Riquelme, tan privilegiado con los pies como inestable con la cabeza.