Micrófonos cerrados, redes abiertas


 Los medios de comunicación acostumbran a pedir responsabilidad y transparencia a personas y organismos ajenos con la misma facilidad con la que esquivan el foco de la autocrítica hacia sus propias acciones. El denominado cuarto poder, encargado de vigilar a los otros tres, así como a la sociedad en su conjunto, no acostumbra a observarse bajo la misma lupa con la que analiza a los demás. Sin embargo, las nuevas tecnologías de la información han permitido erigir un “quinto poder” de naturaleza más difusa pero que, en cierta medida, permite resolver la eterna pregunta sobre quién vigila al vigilante. Gracias a Internet los ciudadanos pueden conocer datos sobre realidades que antes no eran tratadas por los medios de comunicación tradicionales, entre ellas, noticias sobre la propia dinámica interna de radios, televisiones o periódicos.

Gracias a Twitter y Facebook pudimos conocer que la dirección de la Cadena SER había decidido suspender de empleo y sueldo a Paco González, director de Carrusel Deportivo, el segundo programa más escuchado de la radio española con cerca de 2.200.000 oyentes. Los primeros datos sobre el asunto aparecieron en estas redes sociales horas antes de que lo hicieran en diversos periódicos on-line. Mucho más diferida fue la información que se publicó en la propia web de la SER, que se limitó a difundir una escueta nota con una breve versión oficial de los hechos. Daniel Anido, director de la cadena, impuso una política de silencio que impidió hablar a los profesionales de la casa sobre un asunto que, sin duda, interesaba a quienes hayan escuchado a Paco González en alguno de los 18 años en que éste ha estado al frente del programa. Los micrófonos de la SER se han cerrado para el propio González y para cualquier compañero que quisiera dar su versión sobre los hechos. Curiosa estrategia de ocultismo la de una empresa dedicada a dar noticias. Los jefes de la SER se equivocan si piensan que el tema desaparecerá si ellos lo obvian en antena, pues mientras exista interés, las informaciones y, lo que es peor para ellos, los rumores, seguirán apareciendo en otros medios y en las redes sociales Ocultar información nunca fue un buen negocio para quien vivió de dar noticias y menos en los tiempos que corren, pues si tú no quieres informar ya habrá otro que lo haga.